La historia de los parques arqueológicos está relacionada con el desarrollo de la investigación arqueológica, y en general de la disciplina antropológica en nuestro país. Los trabajos de los primeros arqueólogos y arqueólogas, extranjeros y nacionales en San Agustín, San José de Isnos y Tierradentro, no sólo permitieron conocer más sobre estas regiones, quiénes las habitaron y cómo vivieron; sino que destacaron la importancia de conservar los vestigios arqueológicos allí encontrados. Igualmente, con la creación del Instituto Etnológico Nacional en 1941, se empieza a generar cierta conciencia sobre la urgencia de reconocer e investigar el patrimonio arqueológico, y protegerlo del saqueo y tráfico por parte de guaqueros y coleccionistas nacionales e internacionales.
 La importancia que revestía la protección de estos vestigios llevaría a que el gobierno nacional adquiriera los terrenos correspondientes, y se creara la infraestructura física y administrativa necesaria para la consolidación de cada uno de los parques. Parques que si bien se constituyeron como reservas para la protección, conservación e investigación de bienes arqueológicos, se han convertido también en importantes espacios para la divulgación del Patrimonio Cultural Nacional y, en el caso de San Agustín, Alto de los Ídolos y Tierradentro, de Patrimonio de la Humanidad.
 El Instituto Colombiano de Antropología e Historia-ICANH es creado en 1952 a partir de la fusión del Servicio Arqueológico Nacional y el Instituto Etnológico Nacional, y el Instituto Colombiano de Cultura Hispánica en 1999. Desde entonces es la entidad encargada de reconocer, investigar y proteger los parques arqueológicos San Agustín, Alto de los Ídolos y Alto de las Piedras (Huila), Tierradentro (Cauca), y Teyuna o Ciudad Perdida (Sierra Nevada de Santa Marta).
 
 
 
 
Los parques arqueológicos a cargo del ICANH son espacios de conservación, divulgación e investigación en torno al patrimonio arqueológico. En ese sentido, son lugares que se insertan en contextos sociales que revisten una gran complejidad; escenarios donde se hace presente una variedad de actores sociales con intereses y formas de participación diferentes. Los parques convocan, de esta manera, a turistas nacionales y extranjeros, a comunidades indígenas, a campesinos y otros habitantes de la región, a organizaciones internacionales, como la UNESCO, a profesionales y entidades que se ocupan de asuntos relacionados con los parques, entre muchos otros.
 Esta multiplicidad de actores, todos con intereses y necesidades particulares, da lugar a una serie de dinámicas sociales que implican tensiones y cuestionamientos. Por ejemplo, el impacto del turismo, la participación de diferentes entidades en el manejo de los parques, la guaquería, el tráfico ilícito de material arqueológico, el derecho y propiedad del territorio en el cual se encuentran los parques que reivindican las comunidades indígenas, son algunos de los aspectos que caracterizan los contextos sociales, económicos y culturales en los cuales se inscriben los parques arqueológicos.
 En los años 2006 y 2007 se realizó una actualización de los planes de manejo de los parques arqueológicos de San Agustín, Alto de los Ídolos y Tierradentro a partir de una perspectiva integral y multidisciplinaria, donde se contemplaron diferentes componentes: ambiental, arqueológico, de conservación, de gestión local y de divulgación.
 En el caso de Teyuna, la actualización e implementación de un plan de manejo que tenga en cuenta a los diversos actores sociales, intereses y componentes, se plantea como un proyecto a desarrollar entre el 2009 y 2014 con la participación del Grupo de Patrimonio del ICANH, la unidad administrativa de Parques Naturales Nacionales, la organización indígena Gonawindua Tayrona (de los pueblos Kogi, Arhuaco y Wiwa) y algunas comunidades campesinas de la zona.
