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martes, 10 de julio de 2018

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Chiribiquete a través de sus expedicionarios

Chiribiquete a través de sus expedicionarios

El viernes 6 de julio se llevó a cabo el conversatorio Chiribiquete: la Maloka del Jaguar, en el cual participaron los investigadores que están detrás de la inclusión de la Serranía de Chiribiquete como Patrimonio Mundial Mixto (natural y cultural) ante la Unesco, un grupo multidisciplinar y multinstitucional que relató su experiencia de la sacralidad y la diversidad de este territorio.


El encuentro contó con parte del equipo de arqueólogos, antropólogos, biólogos, geólogos y botánicos expedicionarios que sortearon las difíciles condiciones de accesibilidad del Parque, las mismas que han garantizado que permanezca en un estado de conservación único en el mundo. Ello también les permitió tener una experiencia humana y científica que hizo que sus reflexiones coincidieran con la responsabilidad y el respeto por la riqueza natural y cultural que apenas empieza a conocerse.


Fernando Montejo, coordinador del grupo de Patrimonio del ICANH, señaló que los grandes paneles de pinturas rupestres se datan en cerca de 19.000 a 20.000 años atrás e incluyen una iconografía muy realista de las especies vegetales y animales que habitaron la región. Debido a esto, el antropólogo Carlos Castaño Uribe asegura que allí están plasmadas cientos de miles de páginas de historia que el país aún no conoce.


Lo anterior pudo ampliarse con las reflexiones de Germán Vargas Cuervo, geólogo, quien expresó su asombro por los pueblos indígenas que habían pintado estos paneles: su trabajo minucioso al escoger un tipo de piedra, la cuarcita, con una porosidad especial que hacía que la pintura penetrara y perdurara; también, su rigurosidad para escoger lugares escarpados, en contrapendiente, para darle una protección natural a los pictogramas y así evitar que las condiciones climáticas los alteren. En definitiva, es evidente la intención que tuvieron sus autores para que estas pinturas permanezcan en el tiempo.


Según concluyeron los invitados, queda todo por conocer; sin embargo, hay un reto esencial en este proceso, que el reconocimiento mundial y la investigación científica no invadan la sacralidad del territorio ni afecten el equilibrio ambiental hasta hoy mantenido.


Por tanto, se requiere del compromiso de toda la sociedad colombiana para cuidar este patrimonio. Esta es la principal razón por la que la Serranía de Chiribiquete no estará abierta al turismo, por lo que se ha destinado la Serranía de La Lindosa como área de amortiguamiento que los ciudadanos de Colombia y el mundo pueden visitar para tener una ventana a las maravillas de Chiribiquete.

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INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA