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lunes, 09 de junio de 2014

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El ICANH declara nueva área arqueológica protegida

Colombia cuenta a partir del 8 de junio, con una nueva área arqueológica protegida. Se trata de “La Necrópolis de Usme”, hallazgo que constituye una joya histórica y que aportará nuevos conocimientos sobre el país.

Declaratoria como área arqueológica protegida de


“La Necrópolis de USME”


El pasado 8 de junio de 2014, en el Antiguo Centro Hábitat de Usme, con la presencia del Alcalde Mayor de Bogotá, Dr. Gustavo Petro; de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Clarissa Ruiz; del Gerente de Metrovivienda, Nicolás Corso; y del Director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Dr. Fabián Sanabria, el ICANH hizo la declaratoria de la Necrópolis prehispánica hallada en 2008 en la localidad de USME.


Se trata de la primera área arqueológica protegida de Bogotá y de la veinteava del país. La comunidad de USME acompañó con gran asistencia el evento.



El lugar, considerado como sitio ritual, y cuya historia inició hace 1.200 años, contiene una gran cantidad de tumbas en un espacio distribuido en 30 hectáreas circunscritas por tres corrientes de agua: el Río Fucha y dos de sus afluentes: “La Requilina” y “Agua dulce”, que enmarcan lo que en algún momento fue “la Hacienda el Carmen”, nombre con el que aún se conoce el terreno. 


 


La historia del hallazgo empezó hace 6 años, cuando Metrovivienda, empresa del Distrito dedicada a la construcción de vivienda en Bogotá, compró los predios y, durante el proceso de arqueología preventiva exigida por ley, encontró lo que parecía ser un antiguo cementerio.


La investigación fue encargada a la Universidad Nacional de Colombia cuyos expertos evidenciaron, durante el proceso de prospección arqueológica, la densidad de entierros con valor histórico, lo que se constató a través de imágenes de GPR o radar de suelo.


La Necrópolis, cuya área es de 300.000 metros cuadrados, es arqueológicamente muy densa. Durante las excavaciones preliminares, que duraron tres años, se halló -en un corte de aproximadamente 30 metros cuadrados- una gran cantidad de tumbas y de material histórico, desde entierros y esqueletos completos de diversa índole, algunos incluso con malformaciones, heridas, etc., hasta fosos con dos cuerpos, vasijas, objetos, y pintura rupestre. De ahí que el lugar sea considerado como sitio arqueológico de la mayor importancia, de Bogotá y del país.



 Foto: Profesor Virgilio Becerra



Foto: Profesor Virgilio Becerra


Los resultados de las excavaciones técnicas y del plan de manejo, mostraron además tumbas que pertenecen a muy distintos períodos. Como explica el Subdirector científico del ICANH, Dr. Ernesto Montenegro: “Algo particularmente significativo es que las tumbas van desde el año 800 hasta 1600. Es decir, que ese continuo de 800 años lo convierte en uno de los sitios de enterramiento más extensos que hay en la Sabana. No es frecuente que se utilice un mismo sitio durante tanto tiempo para enterrar gente, como observamos aquí. Estamos ante lo que se denomina en arqueología una “tradición”. Permite ver cómo una misma práctica cultural se realizó y se fue transformando en un mismo espacio durante ocho siglos. Además muestra cómo las tradiciones funerarias, de enterramiento, pasaron de un tipo a otro, pues la evidencias arqueológicas corresponden a tipologías cerámicas de diferentes períodos”.


“Otro aspecto muy importante es que históricamente se hablaba de lo “Herrera” y de lo “Muisca” como dos períodos distintos en la historia de nuestro territorio. Sin embargo, en la Necrópolis encontramos restos de gente del período “Herrera” (que va del año 600 al 1000) y del período “Muisca” (que va del 1200 al 1600) sin que entre ellos hubiera cortes ni vacíos de tiempo. En algún momento se dijo que las gentes del período “Herrera” se fueron, o se extinguieron, o que por alguna razón abandonaron el altiplano, y que luego hubo un vacío de tiempo y después llegaron otros pobladores. Pero aquí tenemos la constancia de unos pobladores que vivieron de manera continua en el espacio durante ocho siglos. Esta es la primera vez que se realiza un hallazgo que testimonie esa continuidad, lo que se observa también en los objetos y materiales hallados”.


Foto: Profesor Virgilio Becerra



Foto: Profesor Virgilio Becerra


“Otro aspecto muy interesante es que 1600 era ya un período de contacto, es decir ya estaban los españoles. El histórico de la Necrópolis no se interrumpió con su llegada. Se observan, de hecho, tumbas de personas con materiales españoles de la Conquista temprana y restos de indígenas con heridas hechas con armas de fuego, lo que constituye además las primeras y únicas evidencias que existen de la utilización de armas de fuego sobre los indígenas. Esas evidencias, hasta la fecha, sólo se encuentran en la Necrópolis de Usme, lo que es un hallazgo de enorme importancia”.


“Otro elemento de enorme valor es que, entre las evidencias, se hallaron restos de fauna amazónica. De hecho, la Necrópolis de Usme, por su ubicación, hace parte de la reserva forestal del Sumapaz. Y en el Sumapaz está el nacimiento de los ríos amazónicos que corren hacia el Orinoco. Por eso, si uno sube al Sumapaz, y sigue el curso de algunos de los ríos, llega rápidamente al espacio amazónico. Entonces vemos vínculos amazónicos que nos muestran cómo el Sumapaz ha jugado un espacio de tránsito en espacios muy distintos y cómo la gente que vivía ahí tenía conciencia de la diversidad ambiental. No vivían exclusivamente en Usme, sino que tenían relaciones con gente del Amazonas, y muy posiblemente con gente del valle del Magdalena. No eran poblaciones estáticas, tenían concepciones de la geografía más amplias que el espacio estricto en donde vivían”.


“Es excepcional que encontremos en Colombia un sitio con un continuo de 800 años, Y la Necrópolis de Usme, cuya historia inició hace 1200 años, dará para mucha investigación e información de valor incalculable. Ahí hay material de investigación para cientos de años”.


 



Aunque “la Necrópolis de Usme” no entra en la categoría de ‘sitio monumental’ (como lo son San Agustín, Teyuna-Ciudad perdida, o Tierradentro), constituye uno de los sitios más importantes que se hayan encontrado en Colombia en términos arqueológicos (equiparable con el Cerro El volador en Medellín, o a las Piedras del Tunjo) y la información que de ahí irá surgiendo a partir de la investigación científica, permitirá conocer mucho más sobre la formación y la historia del territorio y los pobladores de Colombia.


De hecho, gracias a la declaratoria expedida por el ICANH, la zona será destinada por el Distrito a la creación de un parque, que constituirá una joya histórica invaluable para la ciudad y la nación.


La figura de “área arqueológica protegida” otorgada por el ICANH, permite proteger espacios que contienen información privilegiada con respecto a la historia de las poblaciones humanas que vivieron en el territorio colombiano. Por eso, a partir de ahora, “la Necrópolis de Usme” será un área asociada exclusivamente a la protección y a la investigación arqueológica. 

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INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA