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lunes, 28 de noviembre de 2011

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Recorridos por la memoria

Instalación Audiovisual

Recorridos por la memoria

La instalación audiovisual: recorridos por la memoria, estará abierta al público hasta el 6 de diciembre en el Museo de Bogotá, (Carrera 4a 10-18).

“Recorridos por la memoria” es el resultado de un proyecto interdisciplinario que cruza ciencias sociales, producción visual y propuesta estética para reflexionar sobre la humanidad de las víctimas del conflicto interno colombiano. El proyecto elaborado por María Cayena Abello, Alejandra Gaviria y Ricardo Robayo, y realizado por los dos últimos, fue merecedor de una de las becas “Nina S. de Friedemann para el fomento de la Antropología Visual” otorgadas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH, en 2010. Se trata de una instalación audiovisual que brinda elementos para dimensionar las vidas de personas que ya no están entre nosotros y cuyos lazos sociales y culturales han resultado invisibilizados en las narraciones oficiales sobre el conflicto armado en el país. A partir de la recuperación de sus historias, la instalación busca incentivar la reflexión sobre los principios de convivencia democrática, la defensa de los derechos humanos y la visibilización de las víctimas. La instalación discurre sobre los procesos de construcción, circulación, legitimación y confrontación de diversas memorias (algunas subalternas, quizás “subterráneas”, y otras oficiales) que se han elaborado alrededor de las víctimas en Colombia. En la instalación, los conceptos de identidad, memoria y patrimonio asociados con la vida de las personas y con el conflicto interno político se entrelazan de múltiples y complejas maneras. Por una parte, se rescata la diversidad de identidades escondidas tras la supuesta univocidad de la categoría “víctima” producida en el marco de discursos oficiales. Por otra, se revela las diferentes historias que corren paralelas y que tienen el riesgo de perderse a medida que las definiciones de las víctimas de las políticas públicas hacen su carrera. Por último, recupera las dimensiones más singulares de la amplia gama de identidades y de historias contenida en las voces y los recuerdos de los seres queridos más allegados a ellas. Rescata así sus historias como un patrimonio oral y visual que nos permite hacerlas resurgir desde el anonimato de la categoría “víctima” que hoy las cobija, y redescubrirlas en las dimensiones sociales, culturales, políticas, e incluso emocionales articuladas en los recuerdos de quienes nos cuentan su historia. En la instalación, el rescate de la memoria, así como el del patrimonio, no tiene un fin conservacionista per se. Al contrario, la idea al traer el pasado al presente tienen una funcionalidad construida −si se quiere, una intencionalidad− para generar controversias entre individuos, comunidades o colectivos afectados por su reactivación. En otras palabras, la valoración del patrimonio oral y visual implicada en la reactivación de la memoria de los allegados a las víctimas no tienen como objetivo “coleccionar” y “recordar” todo lo relacionado con ellas; esto es imposible. Más bien, los aspectos patrimoniales relacionados con la memoria en este caso funcionan como puentes que nos permitirán conectar elementos a través de los cuales nuestra sociedad representa la experiencia del conflicto interno, –ya sea a través de objetos, monumentos, personajes, problemáticas, procesos, prácticas−, y reflexionar sobre los mismos. En la instalación, la intencionalidad de preservar y agenciar procesos de memoria activa apoyados en jirones de un patrimonio visual y auditivo que rememora a las víctimas para crear puentes entre pasado, presente y futuro, se cruza con una aproximación antropológica a aspectos centrales asociados con las prácticas culturales de los distintos grupos sociales a los cuales pertenecían los sujetos de las historias narradas. Ahora bien, en nuestro país, infortunadamente, es casi imposible antropologizar a estos grupos sin preguntarnos por el papel que el conflicto interno ha jugado en la construcción, la reproducción y la trasformación de sus prácticas sociales y culturales. En este sentido, no podemos eludir el hecho que, tanto la memoria como el patrimonio son medios de transmisión de experiencias y, por lo tanto, objetos de aprendizaje, de enseñanza y de producción de sentido sobre nuestra experiencia común como nación. Esto también está implícito en nuestra propuesta. La instalación está basada en la recuperación de las historias asociadas con tres personas víctimas de la violencia política, cuyas historias singulares configuran, no obstante, casos emblemáticos. La propuesta en antropología visual que las recobra se plasma en el cruce, poco común en Colombia, entre el uso, la experimentación y la reflexión de documentos audiovisuales e investigación etnográfica. Para qué sirven las imágenes, las fotos, los audios, los documentos de archivos en los procesos de investigación antropológica e histórica; son ellos fuente primaria para la investigación o sirven como medios de aproximación metodológica a los problemas de estudio, fueron preguntas que siempre estuvieron en nuestra mira y orientaron la apuesta metodológica. Encontramos además que las mismas tienen eco en ámbitos más allá que los meramente asociados con disciplinas sociales, pues dialogan con la museografía y las propuestas conceptuales sobre la exhibición y la representación de historias.

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INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA