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lunes, 12 de diciembre de 2011

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Retorno de la Estatua "el Cacique" a San Agustín

Retorno de la Estatua "el Cacique" a San Agustín

El pasado 11 de diciembre del presente año se llevo a cabo la entrega oficial de la Estatua No 155 dentro de un acto cultural en el Municipio de San Agustín.

Uno de los más emotivos capítulos del libro del Eclesiastés de la Tradición judeo-cristiana, dice que hay un tiempo para cada cosa y un objeto para cada época. Pues bien, cada obra anuncia su tiempo, aunque no lo proclame completamente. En ese horizonte, siempre habrá huellas por descubrir —en el futuro— de aquello que en el presente efímero realizamos, así algunos escépticos se empeñen en difundir el pesimismo de que esa clase de esperanza es demasiado buena para ser verdad, pues el mundo se ha convertido en espectáculo. La vida a veces premia a quienes no lo merecemos, y tal es el sentimiento que me embarga al presidir este sencillo acto, tras un proceso que gastara 23 años, desde que fuera hurtada la estatua 155 —reconocida como El Cacique— de la vereda Cascajal en la Inspección de Pradera (Huila), el 12 de diciembre de 1988, pasando por la detención de la subasta de esta magnífica obra de piedra, diez años después, en una galería de Dinamarca..., hasta su incautación y repatriación definitiva, llevada a cabo —junto con otras 255 piezas— el primero de agosto de este año. Ha sido un proceso bastante largo, con el cual el Instituto Colombiano de Antropología e Historia hoy agradece a las instituciones nacionales y extranjeras, así como a las personas que conjuntamente trabajaron para lograrlo: al Ministerio de Cultura y la Cancillería colombiana, al International Council of Museums, a la Interpol y las autoridades colombianas y danesas, a los ministros y ministras de cultura, a los embajadores y diplomáticos preocupados por proteger el patrimonio, a mis antecesores (María-Victoria Uribe, María-Clemencia Ramírez, Diego Herrera, Carlo-Emilio Piazzini), a Mónica Terrein, Víctor González, Margarita Reyes, Álvaro Bermúdez y demás colegas y amigos que de una u otra forma participaron en estas acciones conjuntas... Cabe expresar también nuestro reconocimiento a la comunidad y a las autoridades departamentales que hoy nos acompañan, y decirles que El retorno de El Cacique a San Agustín es un acto que nos invita a recrear el tiempo tomando conciencia de nuestra historia, para volver a creer en Ella. Porque todo regreso es una forma de recuerdo tras las aguas del olvido, porque entre el antes y el después de un suceso los humanos imaginamos naturalmente en términos de espacio, y ejemplarmente como si realizáramos un viaje... Por eso hoy celebramos otro comienzo que constituye la razón de ser de este rito, cuya forma es la repetición, y cuya finalidad es la inauguración y apertura de un tiempo nuevo... ¿Cuál es éste? La posibilidad de repoblar aquellos espacios de soledad, reconociendo en la sabiduría de nuestros ancestros que ante la ausencia y la muerte no estamos solos. En los próximos años, el ICANH emprenderá en éste y en los demás parques arqueológicos que custodia, un Plan de manejo que incluye significativas inversiones en infraestructura y mantenimiento para cumplir con sus funciones misionales. Así, con la ayuda de la Cooperación Internacional, esperamos celebrar los primeros Cien años de excavaciones en San Agustín, evocando no sólo la memoria de los Pioneros de la antropología y la arqueología en la Región, sino rescatando esas otras voces y otros ámbitos de la comunidad, para que todos contribuyamos a la valoración y al respeto del Patrimonio. Por consiguiente, hago un llamado a las nuevas autoridades departamentales y municipales, así como a los guías y demás actores locales, para que sumemos esfuerzos a fin de recrear ante el país y el mundo estos rastros de otro tiempo que nos iluminan... Queridos amigos: para lo mejor y para lo peor, todos nosotros pertenecemos hoy al mismo mundo. Mundo redundante que a veces parece demasiado lleno y en ocasiones completamente vacío. Empero, del mismo modo que las estatuas milenarias que hoy nos interpelan, los vestigios que vuelven del pasado, más que ser la exhibición de unas ruinas, son un renacer cargado de promesas... De igual modo, intuyendo la vitalidad de estas figuras, tal vez sin darnos cuenta nos estamos aproximando a la certeza de que los fantasmas son juguetones y los dioses viven. Sigamos reconociendo en estas huellas las claves que muy seguramente aliviarán buena parte de las desazones de nuestro presente. Palabras del Director General del ICANH, Fabián Sanabria, en el marco del evento.

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INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA