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viernes, 21 de julio de 2017

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Un artículo de Juan Carlos Chaparro, investigador- ICANH

La independencia de la América Hispánica


Muchas efemérides se conmemoran por estos tiempos en América Latina, y una de ellas, y quizá una de los más importantes, tiene que ver con los procesos de independencia que dos siglos atrás se suscitaron en la América hispánica. Esos procesos no son, en modo alguno, cuestiones insignificantes. Además de constituir el de las nuevas entidades estatales independientes que se crearon en América Hispánica, aquella revolución de independencia dio lugar a un complejo y variado universo de procesos políticos y sociales que signarían la vida y la  historia de los pueblos del continente. Tanto la formación de Juntas de Gobierno autónomo como la posterior declaración de independencia proclamada a lo largo de 1810 en Venezuela (19 de abril), Nueva Granada (20 de julio), Nueva España (México, 16 de septiembre), el Río de la Plata (25 de mayo) y Chile (18 de septiembre), no sólo puso en tela de juicio la centenaria soberanía que el rey había detentado sobre sus dominios y sobre sus siervos, sino que inauguró una nueva y variada manera de relacionamiento político entre las personas; una nueva manera de ejercer, pensar e imaginar la vida en comunidad; una nueva manera de establecer y ejercer el gobierno de lo público; unas nuevas maneras de comunicación y discusión de los asuntos de interés público y una nueva manera de imaginar la vinculación y pertenencia a eso que empezó a denominarse nación, patria y república.


De allí en adelante, y luego de que la independencia se consumara a través de endémicas guerras libradas entre los independentistas y los defensores del régimen monárquico, los nacientes Estados hispanoamericanos establecieron regímenes políticos formalmente amparados en los principios y procedimientos republicanos: esto es, en la <elección popular> de los gobernantes y legisladores, en la división y el control de los poderes públicos fundamentales, en el reconocimiento y la formal garantía de los derechos políticos y civiles de los ciudadanos, en el reconocimiento mismo de la condición de ciudadanía de que gozaban algunas personas, en la competencia partidista por la obtención y por el control del gobierno del Estado. Pero al tiempo que se originaba esta situación, la endémica y enconada lucha política y partidista que se generó entre los hombres y grupos de interés que pugnaban por el control del Estado desembocó en la gestación y expansión de un cúmulo de guerras civiles acaudilladas por los jefes políticos y/o militares que ansiaban hacerse con el gobierno estatal, y que a virtud de tal hecho, convocaban la participación de miles de personas que actuaban como combatientes y como base política de sus dirigentes. En ello, y en muchas cosas más, radica la importancia de los procesos de independencia que por estos días se conmemoran en el continente latinoamericano, y que en el caso colombiano se conmemora este 20 de julio.


Redactado por: Juan Carlos Chaparro, investigador grupo misional Historia Colonial- ICANH.


Derechos Imagen Banner: Autor desconocido. Carta al general Santander reportando la llegada del Libertador Simón Bolívar al oriente de la  República, S. XIX. Manuscrito (Tinta/Papel), 29x20 cm, Colección Museo Nacional de Colombia, reg. 691 Foto: ©Museo Nacional de Colombia/ Ángela Gómez Cely

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INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA