El ICANH abre al público una exposición interactiva sobre el galeón San José y su época
Bogotá, D.C., 18 de junio de 2026. En el edificio Gregorio Hernández de Alba, sede del Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH en Bogotá, existe un medio para trasladarse a la época en la que los galeones surcaban el mar Caribe. Se trata del dispositivo museográfico interactivo Un matalotaje en tiempo de galeones. Memorias cruzadas, que estará disponible al público desde el 23 de junio de 2026.
El dispositivo propone un recorrido por las memorias del Caribe a finales del siglo XVII e inicios del XVIII, época en la que indígenas, africanos libres y esclavizados, colonos, piratas y corsarios europeos compartían mares y ríos, comerciaban, negociaban alianzas e intercambiaban saberes. Por supuesto, también se enfrentaban.
A partir de la historia de un naufragio, Un matalotaje en tiempo de galeones. Memorias cruzadas propone un recorrido por las dinámicas de comercio, navegación, conflicto, intercambio cultural, resistencia y movilidad que caracterizaron el Caribe en tiempos de galeones. Más allá de las leyendas sobre supuestos tesoros hundidos, la exposición busca acercar al público a personas que navegaron, trabajaron, comerciaron, lucharon y sobrevivieron en un mundo conectado por el mar, donde naves como el galeón San José fueron protagonistas.
La exposición está conformada por una cartografía interactiva y tres dispositivos museográficos en forma de baúles con matalotajes, es decir, equipajes con provisiones que los viajeros preparaban para las travesías transatlánticas. Al desplegarse, los matalotajes del dispositivo museográfico se transforman en las distintas partes de un galeón: la proa, el combés y la popa.
Cada uno de estos espacios permite explorar diferentes dimensiones de la vida marítima, los puertos, las rutas comerciales y las personas que hicieron posible la navegación, porque los galeones no se movían únicamente gracias al viento: también al trabajo, los conocimientos y los esfuerzos de cientos de personas, muchas veces invisibilizadas en la historia.
¡A bordo de la exposición!
1. La proa: donde comienza el viaje… y también los mareos
La proa, parte delantera del galeón, invita a explorar el mundo marino a través de una representación de la columna oceánica que desciende hasta los 600 metros de profundidad, donde reposan los restos del galeón San José. Allí, los visitantes encontrarán la fauna marina identificada en estas profundidades, réplicas de objetos recuperados mediante exploraciones arqueológicas robotizadas y una representación tridimensional del sitio de hundimiento.
Un recordatorio de que, después de más de tres siglos, el océano sigue conservando secretos con bastante más discreción que cualquier archivo colonial.
2. El combés: Parte central y corazón operativo y social del galeón
Esa sección del dispositivo invita a imaginar la intensa vida de los puertos caribeños a finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Es una exploración por lugares donde se cruzaban embarcaciones, mercancías, idiomas, oficios, rumores, ambiciones imperiales y uno que otro negocio difícil de explicar ante las autoridades.
Aquí también se presenta la ruta del galeón San Joaquín, nave gemela del San José que lo acompañó durante su último viaje en 1708. Junto a una cartografía interactiva, esta sección permite conocer las difíciles travesías marítimas, las disputas entre los imperios europeos por el control de los territorios americanos y la circulación de productos, personas e ideas entre América, Europa, África y Asia.
3. La popa: donde se tomaban las decisiones… y donde no siempre salían bien
Finalmente encontramos la popa, parte trasera del galeón, donde se ubicaban el timón y los espacios desde los cuales capitanes y oficiales gobernaban la embarcación y tomaban decisiones que podían cambiar rutas, fortunas y destinos enteros.
En este espacio, los visitantes conocerán instrumentos de navegación, objetos indispensables para la tripulación y diversos oficios que sostenían la vida a bordo: marineros, carpinteros, soldados, cocineros, comerciantes, capellanes, artesanos y trabajadores libres y esclavizados.
Después de todo, los grandes viajes oceánicos no dependían únicamente de un capitán señalando el horizonte con gesto heroico: alguien tenía que cocinar, reparar el barco, orientar la navegación y mantener todo funcionando en medio del océano.
4. Más allá del naufragio
La muestra se complementa con vitrinas temáticas que amplían la mirada sobre las dinámicas culturales del Caribe colonial. Disputas por lo sagrado, explora los encuentros, tensiones y resistencias entre tradiciones espirituales indígenas, africanas y cristianas. Navegantes en tiempo de galeones, destaca los conocimientos de pueblos indígenas y afrodescendientes que hicieron posible la navegación y la circulación por mares y ríos. Finalmente, Maíz, yuca y cacao: productos americanos en la dieta colonial, tres cultivos originarios de América, que transformaron la alimentación y el comercio a ambos lados del Atlántico durante la época de los galeones.
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