El ICANH manifiesta su defensa al reconocimiento de la Línea Negra en la Sierra Nevada de Santa Marta
Bogotá, D.C., 21 de febrero de 2026. La Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado declaró el 12 de febrero del año en curso la nulidad del Decreto 1500 del 6 de agosto de 2018, mediante el cual se reglamentaba la protección de los 348 sitios sagrados de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta (Kogui, Wiwa, Arhuacos y Kankuamos).
La decisión se tomó después de una demanda presentada por un ciudadano, frente a la cual el ente judicial concluyó que el decreto cayó en “falsa motivación porque al momento de la expedición no se contaba con la cartografía oficial de La Línea Negra” y fue “irregular por no agotar el trámite de la consulta previa respecto de las comunidades indígenas y afrocolombianas ubicadas al interior del polígono de la Línea Negra, y no acatar la técnica normativa prevista para la expedición de los actos administrativos”.
Resulta fundamental aclarar que, en la cosmovisión de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, la Línea Negra no es “línea” ni es “negra”: entre los Kogui, por ejemplo, se denomina jaba se shizha, es decir, un ser vivo, una Madre. Este concepto delimita todo el territorio entregado por la Madre a los cuatro pueblos para el cuidado de todo lo que existe en la Tierra y en el universo, cuyo origen se encuentra en la Sierra Nevada de Santa Marta. Por esta razón, el territorio es percibido como el eje o el corazón del mundo.
Para garantizar el cuidado de la Tierra y del universo, la Madre estableció un ordenamiento territorial propio en la Sierra Nevada, fundado en una red de conexiones entre los denominados sitios sagrados que recubren todo el macizo, desde las partes bajas hasta los picos nevados, y que dan forma a la Línea Negra. Todos estos sitios son los Padres y las Madres de todo lo existente, a quienes se les retribuye mediante la práctica del pagamento para mantener el equilibrio del mundo.
Esta manera de concebir la vida para los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta, hace que la Línea Negra no pueda ser comprendida dentro de un decreto o de un polígono, pues su existencia trasciende los conceptos jurídicos y las delimitaciones catastrales.
El Decreto 1500 de 2018 reconocía el ordenamiento territorial y espiritual de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta y establecía medidas para su cuidado, cuyos antecedentes se remontan a 1973, cuando el Estado colombiano emitió la Resolución 02, desde el Ministerio de Gobierno, para demarcar un área de protección denominada Línea Negra o Zona Teológica. Ambos términos se referían a un límite simbólico que articula numerosos puntos rituales sagrados, desde la plaza de Valledupar (Cesar) hasta Riohacha (La Guajira), y de allí bordeando el Magdalena, el Parque Tayrona y Santa Marta, cerrando así el círculo en el punto de origen.
Posteriormente, la Resolución 837 de 1995 redefinió este territorio, aclarando que la Línea Negra no configura un polígono geométrico, sino un espacio simbólico y radial conforme a la cosmovisión indígena, cuyas limitaciones obedecen a principios espirituales y relacionales más que a criterios geográficos occidentales.
El Decreto 1500 de 2018 volvió a delinear la Línea Negra para “redefinir el territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, expresado en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra, como ámbito tradicional, de especial protección, valor espiritual, cultural y ambiental, conforme a los principios y fundamentos de la Ley de Origen”. En esta ocasión, se diferenciaron 348 sitios sagrados que configuran el límite del territorio tradicional de los pueblos, abarcando tanto la Sierra Nevada de Santa Marta como zonas marítimas adyacentes.
El Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH reconoce a la Línea Negra no solo como un territorio tangible, sino como un sistema de ordenamiento territorial que vela por el bienestar de la humanidad, fuera de las nociones de propiedad privada e intereses particulares.
El ICANH, como entidad pública dedicada a la investigación antropológica – y partícipe directa del Decreto 1500 de 2018 y de la cartografía – respalda ese reconocimiento como parte de una apuesta de protección y cuidado de la Sierra Nevada de Santa Marta y en contra de la guerra.
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