El ICANH informa a la ciudadanía sobre la expedición de la Resolución 0701 de 2026
- Con las piezas provenientes de Chile y las que se repatriaron de Venezuela la semana pasada, son 1.194 bienes arqueológicos que han regresado a Colombia durante el gobierno de Gustavo Petro.
- La repatriación de estos objetos desde Chile es una nueva evidencia de la creciente conciencia ciudadana en el mundo de devolver los bienes arqueológicos a sus países de origen.
Bogotá, D.C., 29 de abril de 2026. En un acto protocolario, el Ministerio de Relaciones Exteriores; el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes; y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH presentaron los 174 objetos arqueológicos que fueron repatriados desde Chile.
En marzo de 2026, las piezas fueron entregadas de manera voluntaria por la familia Errázuriz Cox al embajador extraordinario de Colombia en el país austral, Sebastián Guanumen Parra.
Los objetos – asociados en su mayoría a las culturas Tumaco, Nariño y Tayrona – estuvieron en custodia de Jaime Errázuriz Zañartu, quien trabajó en Colombia como profesor de arquitectura de la Universidad del Valle (Cali), en 1955. En 1973, se radicó junto a su familia en Bogotá y en 1985 regresó a Chile.
Para Colombia, la devolución de los 174 objetos arqueológicos tiene un profundo significado cultural y simbólico, ya que representa la posibilidad de ahondar en el estudio de nuestras sociedades prehispánicas y que la ciudadanía tenga acceso a información de su propia historia.
¿Qué ocurrirá con las piezas?
El 10 de marzo de 2026, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH hizo un primer peritaje de los objetos, mediante fotografías que se tomaron en la embajada de Colombia en Santiago de Chile. Luego del acto protocolario del 29 de abril, la Cancillería le entregó las piezas al ICANH para que fueran trasladadas a una de las reservas arqueológicas custodiadas por el instituto, con el fin de hacer un peritaje presencial para confirmar la pertenencia de los bienes al patrimonio arqueológico colombiano y hacer un diagnóstico de su estado de conservación.
Como parte de este proceso, se realizará una evaluación más detallada de los materiales de los 174 objetos, en la que también se analizarán las condiciones adecuadas de embalaje, así como las posibles intervenciones de restauración que requieran las piezas para recuperar su estabilidad estética y estructural.
De manera paralela, se avanzará en la identificación de su unidad cultural, es decir, en establecer a qué sociedades prehispánicas estuvieron vinculadas las piezas, lo cual es clave tanto para las actividades de investigación como para las de gestión y divulgación de los bienes repatriados.
Se espera que en los próximos meses varias de las piezas se exhiban en una nueva sala de exposiciones que el ICANH abrirá en la ciudad de Tumaco, junto a una colección que custodia el instituto sobre la cultura Tumaco – La Tolita.
La ciudadanía del mundo y su papel en las repatriaciones
La entrega voluntaria de objetos arqueológicos por parte de la familia Erráziruz Cox se suma a otras iniciativas de ciudadanas y ciudadanos del mundo con una mayor conciencia de las implicaciones para las identidades de los países de tener objetos de sus pueblos originarios.
Los casos de devolución de piezas arqueológicas son referentes significativos para el futuro, debido a que evidencian que es posible construir rutas de retorno para el patrimonio arqueológico, basadas en la cooperación y el trabajo conjunto con la ciudadanía.
Para el caso de repatriaciones de objetos arqueológicos a Colombia, en 2022 se registraron 307 piezas provenientes de devoluciones ciudadanas voluntarias. En 2023, se dieron 178 entregas. Y en 2024, ocurrieron 282. Los objetos provinieron de países como Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Suiza, Costa Rica, Alemania y Nueva Zelanda, entre otros.
Uno de los propósitos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH es avanzar hacia la consolidación de un modelo de repatriación que, si bien pueda adaptarse a las particularidades de cada caso, permita al mismo tiempo unificar criterios y procedimientos. Un aspecto clave de este modelo será la participación de quienes actualmente custodian los bienes. Lo anterior, debido a que esta experiencia con Chile, así como los casos previos de entregas ciudadanas voluntarias registrados en los últimos cuatro años, ha puesto en evidencia que la disposición de las familias para devolver las piezas y el reconocimiento de su importancia para el país de origen son factores determinantes para que estos procesos se concreten.
De esa manera, además de la base jurídica y diplomática, será necesario para el ICANH fortalecer estrategias que fomenten esta “conciencia del retorno“, con el fin de que las entregas voluntarias se consoliden como una vía efectiva y sostenible para la identificación, el reconocimiento y el regreso de los bienes pertenecientes al patrimonio arqueológico colombiano.
Con el fin de socializar los resultados de las repatriaciones de 2022 a 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes; el ICANH y el Museo Nacional presentarán, desde junio de 2026, una exposición temporal cuyo enfoque no está solo en las piezas arqueológicas, sino en las historias que narran todos los procesos mediante los cuales fueron extraídas del país y, especialmente, en las gestiones que hicieron posible su retorno.
Así, la exhibición buscará destacar que, junto con el regreso físico de los bienes, también se ha promovido el retorno simbólico de fragmentos del pasado al territorio colombiano.
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